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24 de juny de 2016

I Provenzali



Hace tiempo que hice un cambio de alimentación gracias a unas charlas de medicina antroposófica a las que acudí (de las que hablaré pronto) y que me abrieron la mente a muchas otras cosas. También decidí que cualquier cosa que entrara en contacto con mi cuerpo debía ser saludable, orgánica y sobretodo nada de productos que testen sobre animales. Poco a poco, es un cambio de conciencia que se va produciendo dentro de uno sin darse cuenta.
Algo que me parece muy sorprendente  que he visto después de ser madre es que a los niños nadie se atreve a darle de comer ni a ponerles en el cuerpo muchas de las cosas que luego sí usamos los adultos. Como una especie de contradicción en la que te protejo de bebé y luego ya destruyete sin problema. Es extraño. ¿Por qué usas y/o comes tu algo que no le darías a tu hijo? O como un amigo que tengo que no cree absolutamente nada en la homeopatía pero a su hijo le da porqué es menos nocivo. Los humanos estamos llenos de contradicciones y notas desafinadas.
De la misma manera, tal y como tenemos organizada la sociedad cuando inicies un cambio de este tipo, siempre te devolverá lo contrario o te pondrá trabas para que no puedas realizarlo. En mi caso, las trabas son puramente económicas, lo que digan los demás me suele importar más bien poco o nada, sobretodo cuando estás convencido de lo que haces y el cambio es de dentro a afuera y no al revés. 
Pero vaya, me he ido del tema. Lo que quería decir con las trabas económicas es que inicias un cambio de vida en el que optas por trabajos que te permitan criar a tus hijos y trabajar de lo que te gusta, optas por tener más tiempo y menos dinero etc. Y te encuentras con que la comida biológica, los colegios alternativos, los productos de este tipo son carísimos y al alcance de muy pocos.
Pero como ya sabemos que si eres pobre tienes que tener imaginación, no hay como navegar por internet para encontrar buenos productos a precios geniales en portales como Privalia o en sus mismas páginas web.
En el campo de la cosmética he visto que la mayoría provienen de Italia, no he indagado mucho sobre el tema, así que si alguien sabe el por qué, encantada de que me lo hagáis saber.
I PROVENZALI es una marca que mantiene ese olor a jabones antiguos, a verano y a Mediterráneo. A mi me ha encantado toda la línea, los aceites para el cuerpo de Magnolia, Violeta y Té verde y sus "hermanos" en jabón para el cuerpo. El champú huele a verbena y melisa, ideal para el verano después de la playa y el sol y la línea infantil tiene un olor a almendra amarga muy agradable.
Para que os hagáis una idea, son productos que cogí antes de Navidad y que aún estamos usando. Y no somos de ducharnos poco ;-P. Con poca cantidad es suficiente.
Y en bonitos envases, porqué la belleza es muy importante en todos los campos.









El post I Provenzali ha aparecido por primera vez en Miss Red Cape